Lo escandaloso del tema no es la poca evidencia (por no decir nula) de estas pseudociencias: la gente cree en cosas aún con menos evidencia, pero ese es otro tema. Lo escandaloso del tema es que se dedique dinero público a enseñar o promover estas supercherías en las universidades. Supuestos tratamientos que no tienen ningún efecto médico real, basados en conceptos tan esotéricos como "la energía que fluye por el cuerpo", y que como mucho consiguen la leve mejoría que podría ofrecer un placebo cualquiera. ¿A ese tipo de expertos queremos tener en la sociedad del futuro? ¿Porqué no enseñamos vudú y adivinación como postgrado en Economía? ¿Qué tal un poco de telepatía en Telecomunicaciones? Que no nos vendan la moto. Que no utilizen nuestro dinero para chorradas sin evidencia, y que no sirven para nada.
Esta es una cosa que no me gusta. Y aquí dejo un estupendo link (1) a un estupendo blog, "La lista de la vergüenza", que recoge todas aquellas universidades que, de un modo u otro, dan cobijo a la pseudociencia en alguna de sus variantes. Entre ellas, la Universidad de Valencia (2) y la UJI, de Castellón (3).

¿Os gusta o no os gusta que la universidad financie las pseudociencias?
Víc.
Hola Victor
ResponderEliminarA mi sobrino que tiene ahora 22 años le curó el asma la homeopatía, después de años de tratar con la medicina convencional. Qué le pregunten a él si funciona o no.
Esto demuestra cual es la pseduciencia y cual la verdadera ciencia.
Medita chico
"A mi me funcionó", "a mi sobrino le curó", etc.
ResponderEliminarPero, al final, todas estas terapias no han podido demostrar su eficacia en ensayos clínicos de verdad. Un caso no hace ciencia. Existe el efecto placebo y también el sistema inmunológico. ¿Puede usted demostrar con certeza estadística la relación causa-efecto entre la homeopatía que tomó sus sobrino y su curación del asma? Piense, piense.
Víc.