lunes, 31 de enero de 2011

Enchufismos

Hoy toca hablar un poco de los enchufes. Según la RAE (aunque poca credibilidad tenga una institución lingüística que acepta vulgarismos como "asín" -pero ese es otro tema-), bueno, pues según la RAE un "enchufe" es:




Obviaremos las cuatro primeras definiciones por no venir al caso. Las interesantes son las dos últimas, que forman parte del habla "coloquial despectiva". Un enchufe es un trato de favor que alguien obtiene en alguna circunstancia (trabajo en la administración pública o en empresa privada, por poner el caso más conocido) por motivos no relacionados directamente con las capacidades de esa persona, sino por sus circunstancias personales (ser amigo de alguien importante, o el hijo del jefe o de quien diablos maneje los hilos). Un enchufado es alguien que ha sido beneficiario de uno de estos tratos de favor.

El caso más común de enchufismo, y también el más indignante, es el que se da en la administración pública, donde, previa realización de un exámen u oposición, se ofrece trabajo como funcionario (sea del Estado, sea de la Generalitat, sea de la Diputación, sea del Ayuntamiento, etc). Es vox populi que, de un modo u otro, hay personas que superan la limitación que supone la oposición y pasan a trabajar y a, como dice un amigo mío, "chupar de la teta" (de la teta del Estado, que es muy grande). A veces tu amiguito te exime de hacer el examen, o te da el trabajo directamente, sin sacar a concurso la plaza pública. A veces, te proporciona las "súper-mega-secretísimas" preguntas del examen; incluso, a veces, ¡tu propio amigo puede ser el examinador!

¿Cuál es el problema?, preguntarán. El problema es que hay gente del todo incompetente ocupando puestos de trabajo que podrían ser mucho mejor empleados por alguien realmente capacitad
o. A mí me enchufan directamente sin hacer el examen, pero no tengo ni puta idea del trabajo. Soy un inepto cuyo único mérito es ser amigo de Paco, o Juan, o Hermenegildo. ¿Qué ocurre entonces? Que no puedo hacer el trabajo para el cual me pagan. Me convierto en una lacra para la administración pública, un enchufadis vulgaris, el típico enchufado de toda la vida que no pega un palo al agua; soy un parásito que vive a expensas del trabajo de personas aptas que están en la misma planta que yo. La planta es la administración pública. ¿Y qué ocurre si la planta está invadida por un número ingente de parásitos? Que pierde eficacia. Que degenera. Y eso es lo que pasa con los funcionarios de hoy en día: zánganos chupópteros, por un lado; y trabajadores honrados, por el otro, que tienen que cargar, sin culpa, con la mala imagen pública que los parásitos crean al colectivo.



Soluciones: más control por parte de organismos independientes para reducir los tratos de favor y los enchufismos. Menos amiguismo y más hijo-de-putismo en la administración, que se delaten las irregularidades. Creación de la figura de los "observadores del pueblo" (idea a desarrollar próximamente).

Por eso odio los enchufes y odio a los enchufados. No me gustan nada, pero que nada. ¿Y a ti, tampoco te gustan los enchufados?



Víc.

1 comentario:

  1. Quina curiositat la de la conducata humana; sempre tenim més clar, el que noo volem en la vida que el que realment volem.

    Serà la elecció per eliminació el motor de la nostra existència.

    PSD: Hello kitty segur que ho sap XD

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